Empresas públicas en cogestión plagadas de problemas
Fecha lunes, 26 de marzo a las 04:24:13
Tema novedades en CC


Caracas, lunes 26 de marzo, 2007
El sector privado avanzó más rápido que el público en la gestión compartida
SUHELIS TEJERO PUNTES EL UNIVERSAL
Ya lo han dicho: el nuevo modelo productivo debe ser cónsono con el socialismo del siglo XXI y si algunas experiencias han fallado es porque el objetivo sigue siendo capitalista. Y es que el diseño final de las empresas públicas en cogestión se parece poco al boceto que se delineó hace dos años; es tan distinto que el Gobierno decidió que el problema debe ser resuelto en el marco de la reforma constitucional. El retrato de este proceso en el sector público dista mucho de las experiencias que se han registrado en el sector privado, lo que quiere decir que el problema de la cogestión no está en el modelo.

Según la Memoria y Cuenta del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio (Milco), en el transcurso del año pasado 84 empresas reabrieron sus puertas, 74 están recuperando su capacidad ociosa y 483 abrieron nuevas líneas de producción, todo ello a través de la promoción de nuevas formas productivas.

En contraposición, desde el Gobierno luchan desde hace más de dos años para lograr que seis empresas demuestren que la cogestión es una vía alterna generadora de productividad.

En una industria de válvulas, una papelera, una textilera, una tomatera, una siderúrgica y un central azucarero tiene puestas sus esperanzas el Ejecutivo para probar que la gestión conjunta entre el Estado y los trabajadores puede dar frutos.

Pero sólo dos industrias (Inveval e Invepal) han arrancado operaciones desde su expropiación en 2005, aunque no por ello quedaron exentas de problemas.

Recientemente el presidente de Inveval, Jorge Paredes, debió acudir a Miraflores para alertar sobre la situación que atraviesa esta empresa. No cuenta con un suministro seguro de materia prima y, por los momentos, se las arregla con dos o tres fundidoras que a duras penas proveen lo suficiente para la producción y, además, hay trabas para que Pdvsa apruebe con diligencia que Inveval repare sus válvulas.

Fuentes del Gobierno no precisaron cúal es la capacidad productiva de Inveval en la actualidad, aunque reconocieron que no ha alcanzado su máximo nivel -de 1.200 toneladas anuales- y que parte de la nómina de trabajadores debe concentrarse en labores de reparación y mantenimiento de la maquinaria porque la actividad productiva no da para tanto.

En lo que sí se adapta esta industria a los planes definidos por el Gobierno es en el tema de la responsabilidad social. Desde las instalaciones de Inveval funciona un módulo de estudios de la Universidad Bolivariana de los Trabajadores, se realizan operativos médico asistenciales y también sirve de centro de educación para las misiones Ribas y Robinson para los habitantes de Carrizal, estado Miranda, según indica la Memoria y Cuenta del Milco.

La otra empresa cogestionada que se encuentra operativa es Invepal, proveedora de material de papelería para los ministerios y organismos gubernamentales, gracias a los cuales ha logrado ventas por 32.500 millones de bolívares en el año 2006.

La historia de Invepal, más allá de un episodio que incluyó el extravío de dinero, situación que el Gobierno solo quiso calificar de "desorden administrativo"; ahora demuestra que el esquema cogestionario también puede llevar a la precarización de las condiciones laborales.

La empresa cuenta con 607 trabajadores, pero solo 297 están en nómina debido a que pertenecen a la cooperativa Covinpa, poseedora del 49% del paquete accionario de Invepal. El resto -310 trabajadores- se desempeña como obreros que no participan en las ganancias o toma de decisiones en Invepal, cumpliendo el mismo rol que el de un empleado en un modelo productivo tradicional, justo lo que el Gobierno intenta evitar.









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