Unas 60 cooperativas del litoral carabobeņo listas para acometer cualquier traba
Fecha domingo, 03 de julio a las 14:07:14
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fuente; diario el Notitarde, 6 de junio de 2.005

"No sólo para recoger basura"

Puerto Cabello, junio 5 (Pausides Rodríguez).- Al menos 60 organizaciones cooperativas del litoral carabobeño, en las áreas de producción de bienes y de servicios, cumplen con todos los requisitos legales y sus integrantes están suficientemente capacitados para desempeñar cualquier labor en la que les contraten los organismos del sector público o de la empresa privada, generando puestos de empleos, entre temporales y permanentes, para unas 500 personas.
La afirmación la hace Jackeline Montaner, presidenta de la Asociación Cooperativa Fray Lucas (Asocofraylucas), fundada en el 2001 para prestar asesoría contable y de asistencia a organizaciones similares, iniciándose con una cartera de cinco clientes, que en apenas cuatro años aumentó a 60, de 125 que hasta la fecha han solicitado sus servicios.
Asocofraylucas trabaja con abogados, licenciados en administración, contadores y auxiliares de contaduría, lo que le da suficiente aval a su presidenta para abordar el tema del movimiento cooperativo en los municipios Puerto Cabello y Juan José Mora, su potencial, limitaciones y perspectivas.
Según sus propias estimaciones, actualmente existen en el municipio más de 400 agrupaciones de esta naturaleza, la mayoría constituida por mano de obra calificada pero con dificultades -por desconocimiento o por problemas en la documentación- de disponibilidad de capital de trabajo, a pesar de la existencia de programas crediticios del gobierno nacional en el área de las microfinanzas, así como más recientemente el acceso a financiamiento por parte de la banca privada "aunque los trámites siguen siendo lentos, demasiados burocratizados y en algunos casos hasta con los respectivos pagos de comisiones en el sector oficial, mientras que en la banca privada persiste la excesiva solicitud de documentos que encarece los trámites por este servicio".
-La falta de capital de trabajo -insistió- no deja de ser un obstáculo que deben superar las organizaciones cooperativas si se toma en cuenta que empresas como Dianca o Pequiven y Planta Centro ofrecen contratar sus servicios, pero no les brindan la posibilidad de un adelanto monetario que les permita a sus miembros sufragar los costos que implican el inicio de operaciones en lo referente a la adquisición de materiales y al pago de mano de obra, por lo que muchas han tenido que resolver el problema recurriendo a los prestamistas para no perder la oportunidad de un trabajo".

DESPUES DEL BOOM

Al igual que en el resto del país, un buen porcentaje de estas cooperativas se fundaron estimuladas por el llamado del presidente Hugo Chávez a la población a constituirse en este tipo de organizaciones para propiciar así su incorporación al mercado de trabajo, en el marco del modelo de economía social que propone su proyecto de gobierno; sin embargo, por un natural proceso de decantación, han permanecido en el tiempo aquellas agrupaciones cuyos socios tienen claro que el cooperativismo, más allá de solventar un problema de empleo, se fundamenta en valores tales como ayuda mutua, esfuerzo propio, responsabilidad, participación, igualdad, equidad, solidaridad, honestidad, transparencia y compromiso.
En la actualidad en la zona hacen vida activa más de un centenar de grupos cooperativos que a pesar de no haber logrado contrataciones, sus socios han apelado a esos valores en espera de una oportunidad para incorporarse al desarrollo económico de la costa carabobeña.
A pesar de que el decreto con fuerza de Ley Especial de Asociaciones Cooperativas, vigente desde el año 2001, establece un trato preferencial por parte de las instituciones del Estado en cuanto a la contratación de servicios o adquisición de los bienes que produzcan estas organizaciones, en Puerto Cabello y Juan José Mora brilla por su ausencia el cumplimiento de esta disposición.
También resaltó que la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas fue promulgado dentro del paquete de 41 leyes habilitantes del Gobierno Nacional y fue una de las pocas que no mereció ningún tipo cuestionamiento por parte de los sectores que por una razón u otra expresaron sus reservas en torno al contenido de éstas.
Sin embargo y ante el planteamiento según el cual de la gran cantidad de cooperativas fundadas recientemente en todo el país, muchas de ellas están alejadas de lo que verdaderamente constituye la esencia del pensamiento cooperativista -con el riesgo que en un futuro pudieran generarse condiciones laborales peores a las existentes dentro de las empresas clásicas- Montener precisó que el artículo 40 de la Ley en cuestión prevé los mecanismos de protección social a cumplir en estas asociaciones, las cuales deben ser estrictamente supervisadas por la Superintendencia Nacional de Cooperativas.
-Además -continúo- quienes pertenezcan a ellas deben cumplir con un proceso constante de formación que incluye la planificación y evaluación colectiva de la acción cooperativa cotidiana y permanente, con el diseño de estructuras y procesos organizativos que propician el desarrollo de valores democráticos, solidarios y participativos y en consecuencia, mejoras en la calidad de vida de los socios trabajadores.

"NO SOLO PARA RECOGER BASURA"

Precisa Montaner que dentro de las 60 empresas asistidas por Asofraylucas existen agrupaciones capacitadas para prestar eficientemente cualquier servicio, desde la recolección de desechos sólidos hasta la construcción de un edificio, pero las pocas que han sido contratadas, únicamente han conseguido trabajos temporales que medianamente satisfacen las expectativas de sus asociados.
Recordó que la ley aboga por un trato preferencial de estos grupos en cuanto a la adjudicación directa y contratación con el Estado para el suministro de bienes y prestación de servicios, además y según el caso, la compra de sus productos por parte de los entes públicos.
-Además -prosiguió- el Decreto presidencial 2.847, de fecha 9 de marzo de 2004, estableció una serie de medidas para la asignación de contratos de obras y servicios que los organismos del sector público están reservados para que sean ejecutados por organizaciones cooperativas.
Entre estos contratos se encuentran obras civiles menores, limpieza de centro de operaciones, mantenimiento de áreas verdes, poda de árboles, mensajería y correspondencia, adquisición de lencería y piezas de uniformes, limpieza de alcantarillas, organización de planes vacacionales, transporte de personal, mantenimiento de alumbrado, alimentación de personal, lavandería, mantenimiento mecánico, demarcación y señalización vial, bacheo, reparación de mobiliario y equipos de oficinas, limpieza de playas, vigilancia interna, recolección y bote de basura y servicio de organización de fiestas.
Apuntó Montaner que dentro del grupo de organizaciones que Asocofraylucas asesora, sus integrantes están capacitados para prestar servicios tales como servidores turísticos, mantenimiento, reparación de computadoras, servicios médicos, ahorro y crédito, recolección de desechos sólidos, servicios funerarios, suministro de alimentos elaborados, servicios portuarios de estiba y caleta, recursos humanos, transporte de carga pesada y pasajeros, servicios de vigilancia, telecomunicaciones, seguros y reaseguros y reparación de embarcaciones, entre otras.

UNA ORDENANZA ES LA CLAVE

Resalta la presidenta de Asofraylucas la necesidad que tienen los cooperativistas del litoral carabobeño de la aprobación de una ordenanza en sus respectivos municipios que haga cumplir las leyes y decretos de alcance nacional de acuerdo a la realidad y condiciones de cada localidad, lo que repercutirá en la promoción total y efectiva de esta actividad económica.
Montaner afirmó que ni los gobierno locales de la zona, ni el ejecutivo regional le han dado cumplimiento hasta la fecha a estas disposiciones, sin embargo indicó que tanto el alcalde del municipio Juan José Mora, José Gregorio Frías, como el gobernador Felipe Acosta Carlez, al inicio de sus respectivos mandatos abrieron un registro de cooperativas con miras a contratar sus servicios a futuro.
En cuanto a otras empresas del Estado, recordó que a finales del año 2003, después del paro petrolero, la refinería El Palito "le abrió sus puertas" al cooperativismo al punto que al menos 17 organizaciones del grupo asesorado por Asofraylucas, junto a otras 30 de la zona, resultaron beneficiadas con la asignación de importantes contratos, sin embargo "de la noche a la mañana" tal apertura cesó.








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